LA PELOTA VASCA

Introducción

Semblanza histórica de los antecedentes del juego de la pelota vasca

Partiendo del supuesto, que damos por evidente, de que el deporte de la pelota, tan netamente vasco en las modalidades practicadas actualmente, ha tenido unos antecedentes originarios de procedencia autóctona.

En el buen entendimiento de que estas fuentes documentales no son, en muchos casos, sino simples datos referenciales, en torno a los cuales, otros estudiosos que nos han precedido, y nosotros mismos, hemos tenido que elaborar hipótesis con ayuda, eso si, de la lógica y de otros conocimientos complementarios.


Primeras noticias históricas sobre el juego de la pelota en Euskal Herria.
El juego de pelota en la
Navarra bajo medieval.

Prescindiendo, por inconcretas, de las noticias anteriores a la Edad Media, el primer testimonio
de práctica del juego de la pelota en el País Vasco corresponde a la noticia que ya dimos del tablado construído por Pedro de Olaiz en el claustro de los Dominicos de Pamplona con el fin de que el rey consorte Felipe III, esposo de Juana II de Navarra, pudiera ver el juego a la palma» que allí se practicaba.

Tablado que, como supusimos antes, se rehizo, deduciendo que el anterior semi-derruido existía desde los tiempos de Luis I “el Hutin”, cuya afición entretuvo su vida y le llevó a la muerte. También sabemos que en el Palacio Real de Olite existía una cancha para el juego de pelota. Lo que no sabemos, a ciencia cierta, es si este recinto existía con anterioridad o se edificó cuando Carlos III “el Noble” y su esposa Leonor acometieron la reforma y reconstrucción de dicho palacio, iniciadas a final del siglo XIV, casi ciento treinta años más tarde de que se
instalara en esta Villa el rey Teobaldo II, que pertenecía a la dinastía de Champagne (y proviniente de un zona donde
las altas clases practicaban el juego a la paume»).


Frontón de Astiz, Larraul (Navarra)

Tenemos así una evidencia: los monarcas navarros, ya fuera a partir de Teobaldo II en 1269, de Luis «el Hutin» en 1307, de Felipe III en 1329 o de Carlos III en 1399, eran aficionados al juego de la pelota. Algunos la practicarían personalmente; otros, simplemente, se divertirían viendo jugar a sus cortesanos.

Lo que quiere decir que un número más o menos crecido de nobles y cortesanos navarros jugaba a la pelota y, sin duda, también algunos clérigos. Ahor bien, ¿era un juego popular, en cuya práctica participaban campesinos, pastores y villanos menestrales? «Enfrente de sus casas, —escribe Navaggiero—tienen un espacio en cuadro cerrado a los lados, donde no deben entrar animales, cubierto por un lecho de ramas, construido de modo que no hay desnivel y salpicado de arena con objeto de mantenerlo seco.

Esa ocasionalidad concuerda, asimismo, con la afirmación de que permanecen los hombres todo el dia jugando»... lo que podría ocurrir en algunos solares nobiliarios, donde había colonos y criados para ocuparse de las tareas agrícolas y domésticas; o en algunas villas importantes, donde nunca ha faltado algún desocupado que necesita entretener sus ocios,
y lo haga jugando a los bolos en tales recintos, si existían.
Que no a la pelota, para cuya práctica se acudía a los recintos próximos a las murallas, donde se daban cita curas y beneficiados, algún arriero de paso, mozos de cuadra en asueto e hidalgos de menor fuste a desfogarse jugando una partida de palma.

MODALIDADES DE LA PELOTA VASCA