Exhibición
de Aizkolaris con motivo de las fiestas
de San Andrés, Azkoitia (Guipúzcoa).
Una de las pruebas más vistosas comprendida
dentro del amplio repertorio del programa
deportivo vasco es, sin duda, el desafío de aizkolaris.
Introducción
Concepto y análisis
Una de las pruebas más vistosas comprendida dentro
del amplio repertorio del programa deportivo vasco es,
sin duda, el desafío de aizkolaris, atletas que compiten
en el corte de
un determinado número de troncos de
árboles, de un grosor previamente pactado.
En circunstancias normales, estos troncos son puestos
en tierra y sujetados al suelo mediante tres carriles de
madera, de modo y manera que cada fila de troncos
quede dividida en dos calles por la que cada competidor
discurrirá efectuando los correspondientes cortes.
Con esta disposición se logra que ambos desafiantes
se vean obligados a cortar los mismos troncos sin
aparentes ventajas derivadas de la dureza de la madera.
Fiesta
del 20 de julio de 1987 en Ituren (Navarra).
En acción el gran aizkolari Mindeguía, hombre que
sabe controlar como ninguno su agresividad competitiva.
Esta
prueba, además de vistosa y espectacular, es también una de las más
duras del programa deportivo vasco, y exige de quienes participan en
ella de unas condiciones atléticas excepcionales. En efecto, el aizkolari
tiene que ser, en principio un hombre de gran fortaleza física, tanto
de brazos como de piernas: los brazos para manejar el hacha, levantándola
a cada golpe por encima de su cabeza y asestando luego el tajo sobre
el tronco para reiniciar la operación.
Las piernas para sostenerse en equilibrio sobre el tronco realizando,
a cada golpe, un esfuerzo compulsivo y acompasado que refuerce el hachazo.
Debe tener, al mismo tiempo, una cintura flexible y poderosa que le
permita realizar todas las flexiones necesarias para llevar a cabo su
«tarea» sin que se resienta sus músculos dorsales o su columna vertebral.
Ni que decir tiene que sus manos tienen que tener la fortaleza de tenazas
capaces de sujetar el hacha sin resentirse durante toda la duración
de la prueba. Sus pies, la dureza y sensibilidad de los de un equilibrista,
capaces de agarrarse como lapas a cada tronco, manteniendo al atleta
enhiesto sin un solo momento de debilidad o desmayo, especialmente cuando
refuerza el golpe utilizando sus piernas como palancas auxiliares.
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Prueba de aizkolaris durante las fiestas
de Lesaka (Navarra). En la foto el aizkolari
de Asteasu, Mendizabal II, dotado de un excelente
equilibrio
psíquico.
El
buen aizkolari tiene, además. que reunir determinadas condiciones físico-biloógicas:
una amplia caja torácica que le garantice una respiración acompasada
al ritmo de sus golpes de hacha; un corazón fuerte y de lento latido
que le permita un ritmo continuado y uniforme; una gran coordinación
psicosomática mediante la cual logrará asestar siempre su hachazo en
el punto elegido y con la fuerza precisa; y una gran capacidad de concentración
psicológica para dominr su ritmo de trabajo y evitarse movimientos espasmódicos
o decaimientos intermedios
HISTORIA
Y TIPOS DE HACHAS
ELECCION DE LA MADERA PARA LA PRUEBA
AYUDANTES DEL AIZKOLARI
ORIGENES DE LA PUESTA DE HACHAS
GRANDES AIZKOLARIS
